Álbum: Como quien mira una espera
Fecha de lanzamiento: 1995
Aunque digas que no,
aunque digas que no,
las hojas y los pájaros se verán en el aire,
sin prejuicios, ni espejos que perturben sus halos.
Las rosas y los sauces crecerán, y los pastos,
navegaran las tardes, enhebrando rosarios,
de gotitas y frases.
Palabras y rocios solitarios y amantes,
como el trueno y la lluvia,
y el arroyo y su cauce.
Y aunque digas que no,
yo seré tu constante,
efímero y perpetuo corazón palpitante,
lejano y apretado, atrevido y galante,
el genio de la nada que cumple tus deseos,
y se olvida de amarte, incoherente y exacto,
el que transforma en niña tus sentidos mas amplios,
el que peca por darte el motivo y el llanto,
y te muerde las lagrimas, arrogante y callado.
Y aunque digas que no,
mas que nunca, te amo,
rebelde la ternura de mis brazos cansados,
día a día te elevo,
sin que notes cuan alto.
Lastima que no sepas porque me duelen tanto,
las culpas de estos años,
lo antiguo de mi trato,
pero no olvides nunca,
que aunque no sepas cuanto,
y aunque digas que no,
más que nunca... te amo.
Porque el todo se aplaza desde ayer para luego, porque irrompo la casa, y otra vez desespero, antes de que amanezca, todo menos tu cuerpo.
Porque nada es mi todo si no hay nada contigo, porque el tiempo es recodo y otro modo el olvido, que no entiendo tus ojos, y tu voz adivina.
Qué me espera mañana, si despierto encendido, con el sol en la cara y mis ganas contigo. Voy a armar la ventana, para ahogar tus sentidos, y que venga la calma, para darme el alivio.
Porque a veces divago en el olor de tu ropa, porque viajo despacio, de tu cama a tus cosas, como buscando el paso, que me vuelva a tu boca.
Todo pierde su luz, buscándote en el, y al centro quedas tú, una quemante.
Porque estas en mi frente confundiendo a las horas, porque vuelves silente de esa luz a esta sombra, descomponiendo todo, cuando un verso te nombra.